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jueves, 20 de octubre de 2016
"La carreta de don Jose"
“La Carreta de Don José”
Sucedió allá por 1980
Al dirigirme hacia valle hermoso por la brecha E- 109, llegue al canal Rodhe, y me fije que estaba a toda su capacidad de agua, esto en virtud de que inició la temporada de riego; y recordé la época en que me tocaba regar unas parcelas que rentaba por el rumbo de la brecha 26 con 105, ¡que sufrimiento en época de frio!, ¡y en temporada de calor!, mucho zancudo, víbora de cascabel, coyotes, y todo tipo de fauna silvestre de la región, recordé también, las historias de fantasmas y aparecidos que me relataban los viejos regadores que contrataba, quizás por infundirme miedo, o por temor a la oscuridad de la noche, más en la época de luna llena, dado la poca educación que tenían, eran presa de: mitos, fabulas y fantasías o quizás por su fanatismo creían y contaban todo tipo de historias de aparecidos.
Era uso y costumbre prender una fogata por las noches para alumbrarnos y calentar la cena, la Leña era abundante por aquella época, buscábamos mesquite y ébano, que era la que duraba más tiempo ardiendo, si cortábamos dormilones o cualquier otro tipo de árbol se terminaba inmediatamente y además, no producía braza para calentar el ambiente; recuerdo una noche por cierto de luna llena, asamos pollo que acompañamos con un rico pico de de gallo, sodas y café caliente, después de revisar que el agua corría perfectamente, nos dispusimos a cenar y como todos empezamos a comer al mismo tiempo, hubo un momento en que reino un absoluto silencio, solo se escuchaban los ruidos que producían los insectos Nocturnos y el chisporrotear de la hoguera que habíamos avivado con leña nueva, cuando de repente oímos un aullido de coyote, y un fuerte aleteo de ave, e inmediatamente alzamos los ojos al cielo, y nos dimos cuenta que la luna llena estaba en todo su esplendor, y vimos que volaba frente a ella, una ave grande, supusimos que era una lechuza, pero como paso frente a la luna fue mas espectacular el paisaje nocturno, y escuchamos, cuando con voz cavernosa “Beto”, el viejo regador, pronuncio estas palabras
-¡Es noche de luna llena!…… en estos días, hasta un hombre de corazón puro y que reza todas las noches antes de acostarse….. Puede convertirse en hombre lobo!, ¡cuando brilla la luna llena las animas vagan por el firmamento!
- Todos quedamos quietos como piedras. ¡Enmudecimos ¡
El viejo “Beto” se nos quedó viendo e hizo una mueca que asemejaba una sonrisa, tomo un sorbo de café caliente, y en seguida expiro un aliento que a pesar del calor que hacía, daba la apariencia de un viento helado. Aquella bocanada de aire parecía el bao que producimos cuando expiramos en tiempo de frió, se convirtió en vapor que combinado con la llama color verde y rojo que producía la fogata, parecía una figura fantasmal. En seguida escuchamos un ruido que asemeja las ruedas de una carreta, y los cascos de un caballo y Vimos que un perro negro que yacía apacible a un lado de la fogata, de repente se puso de pie, y el pelo del lomo se le erizo, y en seguida salio huyendo por la vereda, y sus ladridos se confundieron con los aullidos de los coyotes, y todos sentimos escalofríos en la espalda; el viejo “Beto” a ver que el perro huyo, hizo otra mueca que parecía sonrisa, y exclamo:
- ¡ Perro miedoso ya presintió al fantasma de don “José” ¡
Al mismo tiempo todos inquirimos “¿El fantasma de don “José”?
Y nos contestó ¡si, el fantasma de don José!
- y le Pregunte ¿A poco por aquí hay fantasmas, esas animas que envían mensajes a los seres vivientes?
- En seguida me contesto sí; por estos rumbos existe un fantasma, es una vieja historia que sucedió allá por 1913 cuando a Río bravo llegaron las tropas revolucionarias de Lucio Blanco.
Sucede que allá por el año de 1900 llego Don José a trabajar en la Construcción del viejo edificio de la hacienda la Sauteña,. A la que todos conocemos como la casa de ladrillo.
- Don José no recuerdo sus apellidos, llego del estado de Nuevo León, era un hombre muy trabajador y ahorrador como todos los regiomontanos, era capataz de la hacienda, pero en sus ratos libres, sembraba, maíz y hortaliza y unos cuadros de algodón, también tenía vacas y ganado menor, y de paso se dedicaba con su mujer a atender un pequeño comercio, en fin era muy luchista y con el tiempo fue acumulando una pequeña fortuna en monedas de oro, ya que por aquella época, las monedas de oro eran de uso común y corriente, Cuando se oyó el rumor de que el general Lucio Blanco tomaría Reynosa y de paso Rio Bravo. Don José se asustó ya que temía que los revolucionarios lo despojaran de su pequeño capital que había ahorrado con tanto sacrificio y privaciones, y una tarde, vació su riqueza de oro en dos cantaros de barro y unció sus animales a su vieja carreta y con hacha, machete y talache junto con el carretón enfilo por el camino real que pasaba por la hacienda rumbo a Congregación Garza, mejor conocida como Charco Escondido, ya que había decidido a enterrar las dos ollas de barro con el oro, hasta que pasara la revolución.
- Dicen que por estos rumbos, había mucho monte alto, es decir árboles grandes tanto mezquites como ébanos. Y como estaba muy despoblado al poco andar se encontró con un árbol grande y lo corto, y la punta la dejo en forma de horqueta para poder diferenciarla, y llegando por estos parajes decidió clavarla a la orilla del camino, como seña para poder adentrarse en el monte y esconder su tesoro, después de de clavar la posta grande, se adentró cincuenta pasos dentro del monte y ahí corto dos varas grandes y gruesas, y las oriento con la estrella de la mañana y la estrella polar, ya que los viejos que se dedicaban a las labores del campo siempre se orientaban con las estrellas, y así poder tener una referencia y camino diez paso al norte cabo un pozo y enterró sus ollas de oro, y después de haber hecho tan dura faena se regresó a su casa contento y seguro de que nadie lo despojaría de sus monedas de oro.
- Pero el destino le jugó una mala jugada ya que otro campesino que salio a buscar leña para reparar sus corrales, vio la posta que enterró don José a la orilla del camino y en seguida la saco y se la llevo a su casa, y don José al pasar el tiempo después de la revolución regreso a buscar, su oro confiado en las señas que había dejado, y al no encontrarlas se volvió loco, se dedicó a vagar por el monte que había por aquí y por las veredas hasta que un buen día se desesperó y en medio de su locura decidió a colgarse, y escogió un mezquite alto, paso una cuerda la amarro bien fuerte y se subió a un caballo, cuando ya estaba montado, en el caballo y se acomodó la cuerda en el cuello vio las dos estacas que servían de referencia entre la estrella de la mañana y la estrella polar, y tanta fue su emoción que no se dio cuenta que tenía el lazo en el cuello y espoleo el caballo y en ese momento quedo colgado, y ahora su alma vaga en pena por estos lugares, algunas veces la gente ve los pies suspendidos del ahorcado, otros lo ven como una figura resplandeciente por el monte, lo cierto es que el oro yace por estos lugares en espera que alguien lo desentierre. Al escuchar la historia sentimos un sueño hermano de la muerte y una ráfaga de viento helado y a lo lejos seguimos escuchando los ladridos del perro negro y los aullidos de los coyotes, mientras la luna llena seguía brillando en toda su plenitud, nosotros guardamos silencio y nos quedamos ausentes entre nuestros miedos y pensamientos ocultos.
Y Colorín colorado que este cuento se ha acabado
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Woow!
ResponderEliminarHabía escuchado una version muy light de esta leyenda riobravense, incluso tenía amigas de escuela que decían que familiares suyos habían visto "al ahorcado" pero no sabía el origen del fantasma...
Llegué a este blog por casualidad, ahora quiero leerme todo, siento que hay muchas cosas por conocer de mi ciudad..
Muchas gracias!