Vistas de página en total
lunes, 31 de octubre de 2016
"El día de muertos"
Nos acercamos a las fiestas de los muertos, o al homenaje a la muerte, que se nos representa como espacio, otro ámbito, el más allá, la muerte como persona, generalmente como persona que se transforma , imagen repulsiva que se pasea entre la gente para llevárselos como fatal designio, como vela que se consume, la muerte de incógnita que alterna con la concurrencia de un festín, unas veces vestida de harapos otras elegante, algunas veces descarnada, que se transforma como arte de magia entre mujer bella y horripilante huesuda, y sobre todo nosotros, la patética criatura humana en batalla contra la muerte y que al final nuestro personaje descarnado sale triunfante, por más que nos escondamos siempre nos encuentra para cumplir su designio. Acompañarnos al más allá.
jueves, 20 de octubre de 2016
"La carreta de don Jose"
“La Carreta de Don José”
Sucedió allá por 1980
Al dirigirme hacia valle hermoso por la brecha E- 109, llegue al canal Rodhe, y me fije que estaba a toda su capacidad de agua, esto en virtud de que inició la temporada de riego; y recordé la época en que me tocaba regar unas parcelas que rentaba por el rumbo de la brecha 26 con 105, ¡que sufrimiento en época de frio!, ¡y en temporada de calor!, mucho zancudo, víbora de cascabel, coyotes, y todo tipo de fauna silvestre de la región, recordé también, las historias de fantasmas y aparecidos que me relataban los viejos regadores que contrataba, quizás por infundirme miedo, o por temor a la oscuridad de la noche, más en la época de luna llena, dado la poca educación que tenían, eran presa de: mitos, fabulas y fantasías o quizás por su fanatismo creían y contaban todo tipo de historias de aparecidos.
Era uso y costumbre prender una fogata por las noches para alumbrarnos y calentar la cena, la Leña era abundante por aquella época, buscábamos mesquite y ébano, que era la que duraba más tiempo ardiendo, si cortábamos dormilones o cualquier otro tipo de árbol se terminaba inmediatamente y además, no producía braza para calentar el ambiente; recuerdo una noche por cierto de luna llena, asamos pollo que acompañamos con un rico pico de de gallo, sodas y café caliente, después de revisar que el agua corría perfectamente, nos dispusimos a cenar y como todos empezamos a comer al mismo tiempo, hubo un momento en que reino un absoluto silencio, solo se escuchaban los ruidos que producían los insectos Nocturnos y el chisporrotear de la hoguera que habíamos avivado con leña nueva, cuando de repente oímos un aullido de coyote, y un fuerte aleteo de ave, e inmediatamente alzamos los ojos al cielo, y nos dimos cuenta que la luna llena estaba en todo su esplendor, y vimos que volaba frente a ella, una ave grande, supusimos que era una lechuza, pero como paso frente a la luna fue mas espectacular el paisaje nocturno, y escuchamos, cuando con voz cavernosa “Beto”, el viejo regador, pronuncio estas palabras
-¡Es noche de luna llena!…… en estos días, hasta un hombre de corazón puro y que reza todas las noches antes de acostarse….. Puede convertirse en hombre lobo!, ¡cuando brilla la luna llena las animas vagan por el firmamento!
- Todos quedamos quietos como piedras. ¡Enmudecimos ¡
El viejo “Beto” se nos quedó viendo e hizo una mueca que asemejaba una sonrisa, tomo un sorbo de café caliente, y en seguida expiro un aliento que a pesar del calor que hacía, daba la apariencia de un viento helado. Aquella bocanada de aire parecía el bao que producimos cuando expiramos en tiempo de frió, se convirtió en vapor que combinado con la llama color verde y rojo que producía la fogata, parecía una figura fantasmal. En seguida escuchamos un ruido que asemeja las ruedas de una carreta, y los cascos de un caballo y Vimos que un perro negro que yacía apacible a un lado de la fogata, de repente se puso de pie, y el pelo del lomo se le erizo, y en seguida salio huyendo por la vereda, y sus ladridos se confundieron con los aullidos de los coyotes, y todos sentimos escalofríos en la espalda; el viejo “Beto” a ver que el perro huyo, hizo otra mueca que parecía sonrisa, y exclamo:
- ¡ Perro miedoso ya presintió al fantasma de don “José” ¡
Al mismo tiempo todos inquirimos “¿El fantasma de don “José”?
Y nos contestó ¡si, el fantasma de don José!
- y le Pregunte ¿A poco por aquí hay fantasmas, esas animas que envían mensajes a los seres vivientes?
- En seguida me contesto sí; por estos rumbos existe un fantasma, es una vieja historia que sucedió allá por 1913 cuando a Río bravo llegaron las tropas revolucionarias de Lucio Blanco.
Sucede que allá por el año de 1900 llego Don José a trabajar en la Construcción del viejo edificio de la hacienda la Sauteña,. A la que todos conocemos como la casa de ladrillo.
- Don José no recuerdo sus apellidos, llego del estado de Nuevo León, era un hombre muy trabajador y ahorrador como todos los regiomontanos, era capataz de la hacienda, pero en sus ratos libres, sembraba, maíz y hortaliza y unos cuadros de algodón, también tenía vacas y ganado menor, y de paso se dedicaba con su mujer a atender un pequeño comercio, en fin era muy luchista y con el tiempo fue acumulando una pequeña fortuna en monedas de oro, ya que por aquella época, las monedas de oro eran de uso común y corriente, Cuando se oyó el rumor de que el general Lucio Blanco tomaría Reynosa y de paso Rio Bravo. Don José se asustó ya que temía que los revolucionarios lo despojaran de su pequeño capital que había ahorrado con tanto sacrificio y privaciones, y una tarde, vació su riqueza de oro en dos cantaros de barro y unció sus animales a su vieja carreta y con hacha, machete y talache junto con el carretón enfilo por el camino real que pasaba por la hacienda rumbo a Congregación Garza, mejor conocida como Charco Escondido, ya que había decidido a enterrar las dos ollas de barro con el oro, hasta que pasara la revolución.
- Dicen que por estos rumbos, había mucho monte alto, es decir árboles grandes tanto mezquites como ébanos. Y como estaba muy despoblado al poco andar se encontró con un árbol grande y lo corto, y la punta la dejo en forma de horqueta para poder diferenciarla, y llegando por estos parajes decidió clavarla a la orilla del camino, como seña para poder adentrarse en el monte y esconder su tesoro, después de de clavar la posta grande, se adentró cincuenta pasos dentro del monte y ahí corto dos varas grandes y gruesas, y las oriento con la estrella de la mañana y la estrella polar, ya que los viejos que se dedicaban a las labores del campo siempre se orientaban con las estrellas, y así poder tener una referencia y camino diez paso al norte cabo un pozo y enterró sus ollas de oro, y después de haber hecho tan dura faena se regresó a su casa contento y seguro de que nadie lo despojaría de sus monedas de oro.
- Pero el destino le jugó una mala jugada ya que otro campesino que salio a buscar leña para reparar sus corrales, vio la posta que enterró don José a la orilla del camino y en seguida la saco y se la llevo a su casa, y don José al pasar el tiempo después de la revolución regreso a buscar, su oro confiado en las señas que había dejado, y al no encontrarlas se volvió loco, se dedicó a vagar por el monte que había por aquí y por las veredas hasta que un buen día se desesperó y en medio de su locura decidió a colgarse, y escogió un mezquite alto, paso una cuerda la amarro bien fuerte y se subió a un caballo, cuando ya estaba montado, en el caballo y se acomodó la cuerda en el cuello vio las dos estacas que servían de referencia entre la estrella de la mañana y la estrella polar, y tanta fue su emoción que no se dio cuenta que tenía el lazo en el cuello y espoleo el caballo y en ese momento quedo colgado, y ahora su alma vaga en pena por estos lugares, algunas veces la gente ve los pies suspendidos del ahorcado, otros lo ven como una figura resplandeciente por el monte, lo cierto es que el oro yace por estos lugares en espera que alguien lo desentierre. Al escuchar la historia sentimos un sueño hermano de la muerte y una ráfaga de viento helado y a lo lejos seguimos escuchando los ladridos del perro negro y los aullidos de los coyotes, mientras la luna llena seguía brillando en toda su plenitud, nosotros guardamos silencio y nos quedamos ausentes entre nuestros miedos y pensamientos ocultos.
Y Colorín colorado que este cuento se ha acabado
lunes, 13 de enero de 2014
cuento..."El mal de ojo"...
.Cuento … ” El mal de ojo”
AUTOR.- Gabriel Alberto Parra Salazar.
Aquella mañana doña Gertrudis iba caminado a paso lento, salió del molino, apenas podía caminar, a sus casi ochenta años se veía cansada, encorvada, en su rostro que el tiempo había dejado surcos imborrables, se revelaba el dolor , dolor escondido en el fondo de su alma por la soledad y la ausencia de los hijos muertos, en sus gestos y movimientos se expresaba el dolor, el sufrimiento que produce la artritis, esa enfermedad terrible que deforma articulaciones y las manos las convierte en monstruosidades, dibujando una fantasmal figura que causaba, lastima, asombro y repulsión.
En su andar pausado, se apoyaba en un bastón de carrizo, conocido como “mulitas”, en su tambaleante y difícil paso se denotaba la pena, el misterio y la muerte que se ceñía sobre su cabeza.
Aquella mañana, se cruzó en su paso Melquiades, robusta mujer que llevaba de la mano a su menor hija, Rosita, que como el vivo retrato de su mama también se veía robusta, como todo menor de edad un gordito causa admiración, y llama la atención por ser la gordura sinónimo de bienestar, salud, y buena vida.
La madre de Rosita al ver venir a la anciana mujer empezó a persignarse, sintió un ligero apretón de mano cuando la niña la vio venir, su aspecto impresiono a la menor, quien frunció el ceño arqueo las cejas y clavo la mirada de sus negros ojos en la anciana, su cara arrugada y nariz aguileña, se asemejaba a las brujas que había visto en revistas, cuentos y libros de iluminar, su madre al poco andar le pregunto a rosita…. “te dio miedo la bruja esa mijita?”….la niña con un ligero movimiento de cabeza asintió, haciendo pucheros, queriendo llorar, le dio a entender a su madre el temor infundido por la anciana mujer, la niña volvió a voltear y nuevamente clavo su mirada penetrante en la anciana mujer, sus ojos negros parecía que destellaban odio.
Melquiades la madre de Rosita, mujer criada en el rancho, no había ido a la escuela, además su poca cultura y sus problemas mentales le hacían creer que se sentía perseguida, en sus delirios de persecución, pensaba que todo el que pasaba frente a su casa le iba a ser un mal, su escasa cultura la llevaba a ser mujer extremadamente supersticiosa, su religiosidad la llevaba a creer en el diablo y toda clase de gente endemoniada, al nacer Rosita, fue a tirar el ombligo al campo y espero pacientemente a que un animal se acercara a comérselo para que se convirtiera en su nahual, mitad humano mitad animal que sería el protector de la niña,
Rosita inmediatamente fue bautizada, recibiendo el agua del verdadero dios para ser purificada, socorrida y salvada de sus enemigos, de las bestias que se arrastran y de los hombres búhos, de los diablos y de otros nahuales. Y entonces la bruma se disipara y su vida sería protegida por el verdadero dios y su nahual, nadie le haría daño, ni en esta vida ni en la otra.
Sin imaginar la tragedia que se presagiaba en las vidas de esos personajes; cada uno siguió si camino, Gertrudis a paso lento, con su pesada carga a cuestas, Melquiades y Rosita a paso apresurado por el miedo y temor infundido por la anciana mujer.
Al llegar a su casa Melquiades inmediatamente acostó a Rosita y la barrió con un huevo de gallina negra, rezándole tres padres nuestros, y depositando en un vaso de vidrio con agua cristalina la clara y la yema del huevo que al paso de los segundos se le dibujo un ojo en la yema.
Melquiades, se horrorizo con la visión sobre el huevo, saliendo a buscar a Jerónimo su marido quien a escasos dos solares estaba tomando aguardiente con algunos amigos y vecinos, quien demostraba por su modo de comportarse que estaba borracho. Llego como loca gritándole,…”¡ ven rápido que rosita esta en grave peligro!.....el Padre de Rosita pregunto muy intrigado….” Que pasa, que le pasa a mija”…..”anda apúrate que la vieja bruja de Gertrudis le hecho el vaho y le hizo ojo a Rosita”…”córrele que nuestra niña esta en grave peligro”….tambaleante Jerónimo emprendió el camino a su jacal y el entrar vio a rosita recostada en el camastro, con la vista fija en el techo la mirada perdida, inmóvil, respirando agitada, se acercó y la levanto y le pregunto a la niña…” que tiene mija”….la niña volteo y se le quedo viendo con sus negros ojos y contesto…”a mí nada, es a la vieja Gertrudis”…con los humos del alcohol, y el nerviosismo de Melquiades que le gritaba…”ándale, ándale, ve por los vecinos para acabar con la bruja que le hizo ojo a nuestra hija y se va a morir”….ve rápido anda corre que no se escape, junta a la gente y quémale su casa para que con el fuego se purifique el alma de nuestra hija que está en grave peligro”
Jerónimo tomo un machete y salió tambaleante de su jacal, los perros ladraban y otros aullaban, las urracas revoloteaban como locas en el cielo, iba a buscar a los amigos de parranda quienes seguían en el lugar tomando aguardiente, y cuando llego en coro le preguntaron..."que le pasa a tu hija”…contestándoles “la vieja bruja le hizo el mal de ojo a mi niña, vengan tomen sus machetes y vamos a arreglar cuentas con esa vieja bruja que le hizo el mal a mija”…..con el alboroto y los gritos de: “ vamos, vamos, vénganse todos” la gente empezó a salir de sus casas, y se unieron a la “bola”, iban eufóricos incitados por el alcohol, y el contagio de la sed de venganza, llevando palos y recogiendo piedras a su paso, otros improvisaron antorchas con palos de ocote y trapos viejos, a su paso crecía el gentío, todos envalentonados, cuando iban llegando a la casa de Gertrudis, empezaron a oír un leve murmullo de varias mujeres que con sirios en las manos decían: -“dios te salve María llena eres de gracia el señor es contigo bendito es el fruto de tu vientre Jesús”, ….guardando silencio se apresuraron a ver qué pasaba y al llegar al jacal vieron al cura del pueblo aplicándole los santos oleos a Gertrudis, quien yacía muerta en la cama, al ver el cuerpo inerte y al cura presente, se arrodillaron y empezaron a rezar también; alguien murmuro,” Rosita fue la que le hizo ojo a la bruja y se la echo”.
fin
Prohibido copiar total o parcial esta obra sin el permiso del autor, so pena de convertirse en sapo.
viernes, 23 de agosto de 2013
"EL MAL DE OJO"
Cuento … ” El mal de ojo”
AUTOR.- Gabriel Alberto Parra Salazar.
Aquella mañana doña Gertrudis iba caminado a paso lento, salió del molino, apenas podía caminar, a sus casi ochenta años se veía cansada, encorvada, en su rostro que el tiempo había dejado surcos imborrables, se revelaba el dolor , dolor escondido en el fondo de su alma por la soledad y la ausencia de los hijos muertos, en sus gestos y movimientos se expresaba el dolor, el sufrimiento que produce la artritis, esa enfermedad terrible que deforma articulaciones y las manos las convierte en monstruosidades, dibujando una fantasmal figura que causaba, lastima, asombro y repulsión.
En su andar pausado, se apoyaba en un bastón de carrizo, conocido como “mulitas”, en su tambaleante y difícil paso se denotaba la pena, el misterio y la muerte que se ceñía sobre su cabeza.
Aquella mañana, se cruzó en su paso Melquiades, robusta mujer que llevaba de la mano a su menor hija, Rosita, que como el vivo retrato de su mama también se veía robusta, como todo menor de edad un gordito causa admiración, y llama la atención por ser la gordura sinónimo de bienestar, salud, y buena vida.
La madre de Rosita al ver venir a la anciana mujer empezó a persignarse, sintió un ligero apretón de mano cuando la niña la vio venir, su aspecto impresiono a la menor, quien frunció el ceño arqueo las cejas y clavo la mirada de sus negros ojos en la anciana, su cara arrugada y nariz aguileña, se asemejaba a las brujas que había visto en revistas, cuentos y libros de iluminar, su madre al poco andar le pregunto a rosita…. “te dio miedo la bruja esa mijita?”….la niña con un ligero movimiento de cabeza asintió, haciendo pucheros, queriendo llorar, le dio a entender a su madre el temor infundido por la anciana mujer, la niña volvió a voltear y nuevamente clavo su mirada penetrante en la anciana mujer, sus ojos negros parecía que destellaban odio.
Melquiades la madre de Rosita, mujer criada en el rancho, no había ido a la escuela, además su poca cultura y sus problemas mentales le hacían creer que se sentía perseguida, en sus delirios de persecución, pensaba que todo el que pasaba frente a su casa le iba a ser un mal, su escasa cultura la llevaba a ser mujer extremadamente supersticiosa, su religiosidad la llevaba a creer en el diablo y toda clase de gente endemoniada, al nacer Rosita, fue a tirar el ombligo al campo y espero pacientemente a que un animal se acercara a comérselo para que se convirtiera en su nahual, mitad humano mitad animal que sería el protector de la niña,
Rosita inmediatamente fue bautizada, recibiendo el agua del verdadero dios para ser purificada, socorrida y salvada de sus enemigos, de las bestias que se arrastran y de los hombres búhos, de los diablos y de otros nahuales. Y entonces la bruma se disipara y su vida sería protegida por el verdadero dios y su nahual, nadie le haría daño, ni en esta vida ni en la otra.
Sin imaginar la tragedia que se presagiaba en las vidas de esos personajes; cada uno siguió si camino, Gertrudis a paso lento, con su pesada carga a cuestas, Melquiades y Rosita a paso apresurado por el miedo y temor infundido por la anciana mujer.
Al llegar a su casa Melquiades inmediatamente acostó a Rosita y la barrió con un huevo de gallina negra, rezándole tres padres nuestros, y depositando en un vaso de vidrio con agua cristalina la clara y la yema del huevo que al paso de los segundos se le dibujo un ojo en la yema.
Melquiades, se horrorizo con la visión sobre el huevo, saliendo a buscar a Jerónimo su marido quien a escasos dos solares estaba tomando aguardiente con algunos amigos y vecinos, quien demostraba por su modo de comportarse que estaba borracho. Llego como loca gritándole,…”¡ ven rápido que rosita esta en grave peligro!.....el Padre de Rosita pregunto muy intrigado….” Que pasa, que le pasa a mija”…..”anda apúrate que la vieja bruja de Gertrudis le hecho el vaho y le hizo ojo a Rosita”…”córrele que nuestra niña esta en grave peligro”….tambaleante Jerónimo emprendió el camino a su jacal y el entrar vio a rosita recostada en el camastro, con la vista fija en el techo la mirada perdida, inmóvil, respirando agitada, se acercó y la levanto y le pregunto a la niña…” que tiene mija”….la niña volteo y se le quedo viendo con sus negros ojos y contesto…”a mí nada, es a la vieja Gertrudis”…con los humos del alcohol, y el nerviosismo de Melquiades que le gritaba…”ándale, ándale, ve por los vecinos para acabar con la bruja que le hizo ojo a nuestra hija y se va a morir”….ve rápido anda corre que no se escape, junta a la gente y quémale su casa para que con el fuego se purifique el alma de nuestra hija que está en grave peligro”
Jerónimo tomo un machete y salió tambaleante de su jacal, los perros ladraban y otros aullaban, iba a buscar a los amigos de parranda quienes seguían en el lugar tomando aguardiente, y cuando llego en coro le preguntaron..."que le pasa a tu hija”…contestándoles “la vieja bruja le hizo el mal de ojo a mi niña, vengan tomen sus machetes y vamos a arreglar cuentas con esa vieja bruja que le hizo el mal a mija”…..con el alboroto y los gritos de: “ vamos, vamos, vénganse todos” la gente empezó a salir de sus casas, y se unieron a la “bola”, iban eufóricos incitados por el alcohol, y el contagio de la sed de venganza, llevando palos y recogiendo piedras a su paso, otros improvisaron antorchas con palos de ocote y trapos viejos, a su paso crecía el gentío, todos envalentonados, cuando iban llegando a la casa de Gertrudis, empezaron a oír un leve murmullo de varias mujeres que con sirios en las manos decían: -“dios te salve María llena eres de gracia el señor es contigo bendito es el fruto de tu vientre Jesús”, ….guardando silencio se apresuraron a ver qué pasaba y al llegar al jacal vieron al cura del pueblo aplicándole los santos oleos a Gertrudis, quien yacía muerta en la cama, al ver el cuerpo inerte y al cura presente, se arrodillaron y empezaron a rezar también; alguien murmuro,” Rosita fue la que le hizo ojo a la bruja y se la echo”.
Prohibido copiar parcial o totalmente este cuento sin autorización del autor, so pena de convertirse en sapo.
sábado, 3 de agosto de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



