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lunes, 13 de enero de 2014

cuento..."El mal de ojo"...

.Cuento … ” El mal de ojo” AUTOR.- Gabriel Alberto Parra Salazar. Aquella mañana doña Gertrudis iba caminado a paso lento, salió del molino, apenas podía caminar, a sus casi ochenta años se veía cansada, encorvada, en su rostro que el tiempo había dejado surcos imborrables, se revelaba el dolor , dolor escondido en el fondo de su alma por la soledad y la ausencia de los hijos muertos, en sus gestos y movimientos se expresaba el dolor, el sufrimiento que produce la artritis, esa enfermedad terrible que deforma articulaciones y las manos las convierte en monstruosidades, dibujando una fantasmal figura que causaba, lastima, asombro y repulsión. En su andar pausado, se apoyaba en un bastón de carrizo, conocido como “mulitas”, en su tambaleante y difícil paso se denotaba la pena, el misterio y la muerte que se ceñía sobre su cabeza. Aquella mañana, se cruzó en su paso Melquiades, robusta mujer que llevaba de la mano a su menor hija, Rosita, que como el vivo retrato de su mama también se veía robusta, como todo menor de edad un gordito causa admiración, y llama la atención por ser la gordura sinónimo de bienestar, salud, y buena vida. La madre de Rosita al ver venir a la anciana mujer empezó a persignarse, sintió un ligero apretón de mano cuando la niña la vio venir, su aspecto impresiono a la menor, quien frunció el ceño arqueo las cejas y clavo la mirada de sus negros ojos en la anciana, su cara arrugada y nariz aguileña, se asemejaba a las brujas que había visto en revistas, cuentos y libros de iluminar, su madre al poco andar le pregunto a rosita…. “te dio miedo la bruja esa mijita?”….la niña con un ligero movimiento de cabeza asintió, haciendo pucheros, queriendo llorar, le dio a entender a su madre el temor infundido por la anciana mujer, la niña volvió a voltear y nuevamente clavo su mirada penetrante en la anciana mujer, sus ojos negros parecía que destellaban odio. Melquiades la madre de Rosita, mujer criada en el rancho, no había ido a la escuela, además su poca cultura y sus problemas mentales le hacían creer que se sentía perseguida, en sus delirios de persecución, pensaba que todo el que pasaba frente a su casa le iba a ser un mal, su escasa cultura la llevaba a ser mujer extremadamente supersticiosa, su religiosidad la llevaba a creer en el diablo y toda clase de gente endemoniada, al nacer Rosita, fue a tirar el ombligo al campo y espero pacientemente a que un animal se acercara a comérselo para que se convirtiera en su nahual, mitad humano mitad animal que sería el protector de la niña, Rosita inmediatamente fue bautizada, recibiendo el agua del verdadero dios para ser purificada, socorrida y salvada de sus enemigos, de las bestias que se arrastran y de los hombres búhos, de los diablos y de otros nahuales. Y entonces la bruma se disipara y su vida sería protegida por el verdadero dios y su nahual, nadie le haría daño, ni en esta vida ni en la otra. Sin imaginar la tragedia que se presagiaba en las vidas de esos personajes; cada uno siguió si camino, Gertrudis a paso lento, con su pesada carga a cuestas, Melquiades y Rosita a paso apresurado por el miedo y temor infundido por la anciana mujer. Al llegar a su casa Melquiades inmediatamente acostó a Rosita y la barrió con un huevo de gallina negra, rezándole tres padres nuestros, y depositando en un vaso de vidrio con agua cristalina la clara y la yema del huevo que al paso de los segundos se le dibujo un ojo en la yema. Melquiades, se horrorizo con la visión sobre el huevo, saliendo a buscar a Jerónimo su marido quien a escasos dos solares estaba tomando aguardiente con algunos amigos y vecinos, quien demostraba por su modo de comportarse que estaba borracho. Llego como loca gritándole,…”¡ ven rápido que rosita esta en grave peligro!.....el Padre de Rosita pregunto muy intrigado….” Que pasa, que le pasa a mija”…..”anda apúrate que la vieja bruja de Gertrudis le hecho el vaho y le hizo ojo a Rosita”…”córrele que nuestra niña esta en grave peligro”….tambaleante Jerónimo emprendió el camino a su jacal y el entrar vio a rosita recostada en el camastro, con la vista fija en el techo la mirada perdida, inmóvil, respirando agitada, se acercó y la levanto y le pregunto a la niña…” que tiene mija”….la niña volteo y se le quedo viendo con sus negros ojos y contesto…”a mí nada, es a la vieja Gertrudis”…con los humos del alcohol, y el nerviosismo de Melquiades que le gritaba…”ándale, ándale, ve por los vecinos para acabar con la bruja que le hizo ojo a nuestra hija y se va a morir”….ve rápido anda corre que no se escape, junta a la gente y quémale su casa para que con el fuego se purifique el alma de nuestra hija que está en grave peligro” Jerónimo tomo un machete y salió tambaleante de su jacal, los perros ladraban y otros aullaban, las urracas revoloteaban como locas en el cielo, iba a buscar a los amigos de parranda quienes seguían en el lugar tomando aguardiente, y cuando llego en coro le preguntaron..."que le pasa a tu hija”…contestándoles “la vieja bruja le hizo el mal de ojo a mi niña, vengan tomen sus machetes y vamos a arreglar cuentas con esa vieja bruja que le hizo el mal a mija”…..con el alboroto y los gritos de: “ vamos, vamos, vénganse todos” la gente empezó a salir de sus casas, y se unieron a la “bola”, iban eufóricos incitados por el alcohol, y el contagio de la sed de venganza, llevando palos y recogiendo piedras a su paso, otros improvisaron antorchas con palos de ocote y trapos viejos, a su paso crecía el gentío, todos envalentonados, cuando iban llegando a la casa de Gertrudis, empezaron a oír un leve murmullo de varias mujeres que con sirios en las manos decían: -“dios te salve María llena eres de gracia el señor es contigo bendito es el fruto de tu vientre Jesús”, ….guardando silencio se apresuraron a ver qué pasaba y al llegar al jacal vieron al cura del pueblo aplicándole los santos oleos a Gertrudis, quien yacía muerta en la cama, al ver el cuerpo inerte y al cura presente, se arrodillaron y empezaron a rezar también; alguien murmuro,” Rosita fue la que le hizo ojo a la bruja y se la echo”. fin Prohibido copiar total o parcial esta obra sin el permiso del autor, so pena de convertirse en sapo.

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